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Trabajar a comisión

Los sueldos a comisión pueden implicar obligaciones y derechos distintos de las relaciones laborales adscritas bajo el régimen general de la Seguridad Social

Vendedor de plantilla

Los suplementos de empleo de periódicos y páginas web especializadas rebosan de anuncios que demandan vendedores para diversas áreas comerciales y productos. Pero, a pesar de que se solicitan “trabajadores”, no todos los empleos a comisión implican una relación laboral y un contrato que garantice una remuneración mínima, seguridad social, vacaciones, cobertura por enfermedad e indemnizaciones en caso de despido, derechos que caracterizan por definición a una relación laboral. Esto se debe a que muchos encubren una relación meramente mercantil, bajo diversas formas de contratos que, aunque legales, pueden no ser lo más conveniente para quien busca empleo.

Emplearse como vendedor

Una rápida ojeada a los anuncios de empleo de los diarios basta para observar que alrededor del 60% ó 70% de las ofertas de trabajo corresponde a empresas que buscan intermediarios para su negocio: desde telefonía móvil hasta productos de ortodoncia, o de cosmética. Por lo general, estos empleos ofrecen como remuneración una comisión sobre la venta cerrada o, en el mejor de los casos y en raras ocasiones, un sueldo mínimo que luego se complementa con un porcentaje del precio final del producto.

Muchos de los trabajos cuya remuneración, o parte de ella, es una comisión están enmarcados en una relación laboral como cualquier otra, bajo lo que se conoce como vendedor de plantilla. Se trata de una persona que cumple determinado horario pautado por la empresa, y que se encuentra bajo el régimen general de la Seguridad Social. Una de las diferencias con un trabajador normal radica en la remuneración, que podrá estar asentada sobre la base de un sueldo fijo o un sueldo fijo más comisiones, o únicamente sobre la base de comisiones. Pero, a pesar de que el sueldo dependa de un porcentaje incierto, quien trabaja como vendedor fijo en una determinada empresa tiene unos fijos asegurados:

* El tipo de contrato, como señala el Estatuto de los trabajadores, podrá ser fijo o eventual, a jornada completa o a tiempo parcial, e incluirá un periodo de vacaciones, etc.
* Todo el dinero que gane, será en concepto de salario a todos los efectos.
* En caso de que el sueldo se componga únicamente de comisiones, éstas deberán cubrir los mínimos del Convenio Colectivo del sector, o el Salario Mínimo Interprofesional si el sector no tiene un convenio particular.
* En caso de despido, se computará para la indemnización el tiempo trabajado sobre la base de un cálculo que incluirá las comisiones y el sueldo fijo.

No obstante, no todos los trabajos a comisión corren esta suerte. En los empleos de este tipo “no pueden definirse áreas comerciales que se manejen con un tipo de contrato u otro”, tal y como señala el abogado laboralista Ernesto Holgado. Sin embargo, es habitual encontrar anuncios que solicitan “Vendedores, jornada completa” para, a continuación, indicar “Contrato mercantil”, una modalidad de venta que, según sostiene este abogado, “se diferencia, con mucho, de una relación laboral clásica”.

Contrato mercantil

Reconocida por diversos especialistas como la fórmula de trabajo a comisión más extendida, es la relación entre el vendedor y la empresa mediante un contrato meramente mercantil. Por él, una persona natural o jurídica se obliga frente a otra de manera continuada o estable, a cambio de una remuneración, “a promover actos u operaciones de comercio por cuenta ajena como intermediario independiente, sin asumir el riesgo y ventura de las operaciones”.
En este tipo de trabajo se establece que el vendedor pueda organizar su actividad profesional y el tiempo dedicado a la misma conforme a sus propios criterios, con total independencia de la empresa que lo contrata. En estos casos se solicita la inscripción al régimen de autónomo:

*Duración: Puede ser por tiempo determinado o indefinido. Si no se aclara, se entiende como indefinido.

*Remuneración: Puede ser una cantidad fija, una comisión o una combinación de las dos fórmulas.
No hay derecho a la devolución de los gastos generados por el desarrollo de la actividad profesional.

*Seguridad Social: Al tratarse de un profesional de la intermediación en las operaciones de comercio, deberá cotizar al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
Estas relaciones de trabajo contemplan indemnizaciones, pero no son de carácter laboral, sino por daños y perjuicios, y por clientela, según establece el Código de Comercio, independientes entre sí:

-La indemnización por clientela se basa en el concepto de “lucro cesante”, por las comisiones “a futuro” que se puedan sufrir.

-La indemnización por daños y perjuicios se basa en el daño emergente, y se refiere a la obligación de la empresa, por ejemplo, de resarcir los daños y perjuicios causados por la renuncia unilateral del contrato de duración indefinida.

Representantes

Además de la relación puramente mercantil, existe otra de carácter especial identificada con trabajadores que realizan operaciones mercantiles por cuenta de uno o más empresarios, sin asumir “riesgos y venturas”, actuando bajo la denominación de representante o mediador a cambio de una retribución.

Entre ellos se encuentran los servicios de reparto con vehículo propio, cuando la actividad no es otra que la de entrega de productos a domicilio. Esta figura es habitual en empresas que buscan expandirse en el territorio español, según explica Holgado, quien señala además que este profesional se encuentra a caballo entre una relación laboral y una meramente mercantil.

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales define esta forma de trabajo a comisión como “los representantes que actúan por cuenta de una o más empresas para promover o concertar con otras empresas operaciones mercantiles sin asumir el riesgo y ventura de aquéllas, a cambio de una retribución”, y excluye de ella los trabajadores que, dedicándose a esta actividad, “la efectúen en locales de la empresa o teniendo en ellos un puesto de trabajo y estén sujetos al horario laboral de la misma”.

En el caso de los representantes, la relación laboral se formaliza en un contrato por escrito en el que deben identificarse las operaciones mercantiles a promover o concertar por el trabajador, indicándose en su caso el inventario y valor que se atribuye al mismo. La obligación del trabajador es comunicar al Servicio Público de Empleo sobre el contenido del contrato, adjuntando una copia, y la empresa debe abonar la parte de la cuota a la Seguridad Social que le corresponde por ley.

Los derechos y obligaciones en estos casos son:

* El contrato podrá ser por tiempo indefinido o de duración determinada, y no podrá ser superior a tres años.
* Disfrute de vacaciones anuales y permisos retribuidos de acuerdo con la normativa general.
* Derecho al reconocimiento de la clientela que hayan conseguido como consecuencia de su gestión.
* Los trabajadores son responsables de las pérdidas o deterioros que por su culpa o negligencia pueda sufrir el muestrario o instrumento de trabajo que se le proporcione para el desarrollo del mismo.
* Las retribuciones estarán constituidas por comisiones sobre las operaciones en que hubiera intervenido y fuesen aceptadas por el empresario, por una parte fija y otra por comisiones, o exclusivamente por una cantidad fija.
* Las indemnizaciones en caso de despido serán fijadas de acuerdo con lo previsto con carácter general, calculándose el salario sobre la base de los ingresos obtenidos en los dos años anteriores o período inferior, en su caso. En caso de dimisión del trabajador éste deberá notificarlo con una antelación mínima de tres meses.

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Trabajar por horas

Es una opción laboral que crece en épocas de crisis pero conviene formalizar un contrato para evitar situaciones de riesgo

El camarero que trabaja las noches del viernes y el sábado, personas que se dedican a la limpieza del hogar, azafatas de congresos, estudiantes que trabajan de canguros para sacar unos euros… Los expertos auguran que, en épocas de crisis como la actual, las actividades que se realizan por horas van en aumento. Este tipo de trabajo es una opción laboral más, aunque frecuentemente se realiza sin contrato; sin embargo, hay que tener presente la importancia de suscribir uno para evitar situaciones de riesgo.

El perfil del trabajador por horas es muy variado: desde quien necesita un ingreso extra hasta quien se gana así la vida

Para tiempos de crisis

El perfil del trabajador por horas es muy variado, y puede ir desde la persona que dispone de poco tiempo y necesita algún ingreso extra, hasta quien no tiene otra forma de ganarse la vida. Unos y otros trabajan por horas; sin embargo, no todos disponen de los mismos derechos. Un contrato de trabajo “se entiende celebrado a tiempo parcial cuando se haya acordado la prestación de servicios durante un número de horas al día, a la semana, al mes o al año, inferior a la jornada de trabajo de un trabajador a tiempo completo”, según señala el artículo 12 del Estatuto de los Trabajadores. Este trabajo por horas -o a tiempo parcial- puede realizarse tanto de forma continuada como partida. ¿Cuáles son sus principales características?

*Es un contrato que debe formalizarse por escrito, haciendo constar en él el número de horas ordinarias de trabajo contratadas (al día, a la semana, al mes o al año), así como la distribución de las mismas, según señala Ángel Martín, abogado de uno de los más importantes sindicatos españoles. Y si no se cumplen dichas exigencias, se presumirá que el contrato se ha celebrado a jornada completa. Esta presunción es muy importante -en opinión de otro letrado, Carlos de Amos García- y debe ser conocida por todos los trabajadores: aunque no haya contrato por escrito, existe relación laboral, la cual se presumirá a tiempo completo y con carácter indefinido, por lo que el trabajador que no tenga contrato podrá exigir todos y cada uno de los derechos de que gozan quienes lo tienen.
*En cuanto a su duración, ésta puede ser indefinida o temporal. La indefinida no plantea problemas. Sin embargo, la temporal puede adoptar varias modalidades: por obra o servicio, eventual por circunstancias de la producción, interinidad o por sustitución de trabajador en jubilación parcial. En estos casos, hay que cerciorarse de que la causa consignada en el contrato y por la que la empresa recurre a dicha modalidad temporal, existe y puede acreditarse. De lo contrario sería un contrato celebrado en fraude de ley, y se presumirá indefinido.
*Si se suscribe un contrato a tiempo parcial no se puede trabajar horas extras. Lo que sí se pueden hacer son horas complementarias, siempre y cuando se hayan pactado previamente. Se consideran horas complementarias aquéllas que el trabajador realiza por encima de la jornada pactada en su contrato a tiempo parcial. Es decir, si se tiene una jornada parcial de 30 horas semanales y se realizan 32, esas dos horas serán complementarias, y deberán retribuirse y cotizarse. Estas horas adicionales a las ordinarias tienen un régimen jurídico minucioso regulado en el artículo 12 del Estatuto de los Trabajadores.

Desventajas sociales

Los trabajadores a tiempo parcial tienen los mismos derechos que los trabajadores a tiempo completo, entre los que se incluyen descansos, vacaciones, permisos, prestaciones, periodo de prueba, preavisos, indemnizaciones.. . No están comprendidos los que por su naturaleza se computan de forma proporcional a la jornada, principalmente aquellos derechos de contenido económico.

Con respecto a las vacaciones de un trabajador por horas, se combinan dos derechos: el derecho al descanso y a que éste sea retribuido. Si se ha trabajado todo el año corresponde el mismo periodo de vacaciones estipulado para todos los trabajadores (normalmente de 30 días naturales), pero la retribución será la que se perciba por la realización de una jornada parcial.

Los trabajadores a tiempo parcial tienen los mismos derechos que los trabajadores a tiempo completo

Los contratos por horas tienen, además, un efecto relevante en cuanto a la protección social: la acreditación de días cotizados se determina de forma proporcional a las horas trabajadas. Así, para acceder a las prestaciones de maternidad, incapacidad temporal y permanente (derivadas de contingencias comunes y no por accidente de trabajo o enfermedad profesional en las que no se exige cotización previa), jubilación, y las de muerte y supervivencia se computan exclusivamente las cotizaciones efectuadas en función de las horas trabajadas, calculando su equivalencia en días teóricos de cotización. Estos días determinan los periodos mínimos de cotización y el número de años cotizados a efectos de fijar el derecho a la prestación, así como la cuantía que corresponda.

Un ejemplo, puede ilustrarlo mejor :

Supongamos que se tiene un contrato a media jornada, durante el cual se cotizan cuatro horas cada día. Cada día dado de alta en la Seguridad Social no se computa como día entero, sino que serán necesarios casi dos de trabajo para acreditar un solo día de cotización. (En el propio informe de vida laboral que expide la Tesorería General de la Seguridad Social, en unas de las columnas se puede apreciar bajo las siglas “CTP”, el porcentaje aplicable a ese periodo cotizado).

Para contrarrestar el mínimo de horas cotizadas y ante la necesidad de acreditar como completo cada día trabajado, se puede suscribir lo que se denomina un convenio especial cuyo objetivo es complementar, con carácter voluntario, la cotización realizada por el contrato a tiempo parcial. Esto puede ser muy útil para quienes tienen la edad de jubilación cerca y su contrato es a tiempo parcial, o de jornada reducida.

Esta regla no se aplica si tiene que solicitar el subsidio de desempleo, sino que por cada día cotizado, independientemente de las horas diarias trabajadas, se computa como día entero. Así, si se necesitan 365 días de cotización para tener derecho a cuatro meses de desempleo, será independiente si durante ese periodo se ha hecho con contrato a tiempo parcial o completo.

Sin embargo, la prestación de desempleo sí tiene un límite. Según indica Carlos de Amos, “independientemente de lo que se haya cotizado durante los 180 días previos a quedar en desempleo”, el beneficiario puede percibir el límite máximo, que para 2008 está fijado en 1.055,33 euros cuando no tenga hijos a cargo; 1.206,10 euros si tiene un hijo, y 1.356,86 euros en caso de tener dos o más hijos. Pero cuando la situación de desempleo proviene de la pérdida de un trabajo a tiempo parcial, los límites máximos y mínimos se reducen en proporción a la jornada trabajada. Una coletilla legal que causa un “efecto perverso”, según el abogado: el límite máximo de la prestación de desempleo para una persona que haya cotizado una base elevada y tenga un contrato de cuatro horas al día será la mitad de los 1.055,33 euros mensuales, es decir, 527,67 euros.

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Contratos y bonificación de cuotas

No se puede mostrar la imagen “http://www.inem.es/inem/ciudadano/empleo/contratos/images/index.jpg” porque contiene errores.

Reforma laboral 2006.
Resultados de la reforma (pdf – 99 KB).
Campaña para la promoción del empleo estable. Da el primer paso.
Bonificaciones al empleo autónomo.
Características de un contrato de trabajo.
Modalidades de contratos y descarga individual.
Datos estadísticos.
Obtención de códigos.
Descargas:
Preguntas más frecuentes sobre contratos y bonificaciones de cuotas (pdf – 90 KB.).
Descarga de los impresos de todos los contratos (zip – 5.2 MB.).
Folleto de contratos de trabajo 2007 (pdf – 291 KB) .

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Tipos de Contratos de Trabajo

El empresario

Puede ser empresario a cualquier persona física mayor de 18 años y con capacidad de obrar plena que contrate a un trabajador.

Los menores de 18 y mayores de 16 sólo podrán contratar si se encuentran independizados de sus padres y cuentan con la autorización de sus tutores (aquellos que los representan hasta que ostenten la mayoría de edad)

¿Quiénes pueden ser contratados?

En principio pueden serlo todas aquellas personas, mayores de 16 años, que no se hayan visto privadas de su capacidad de obrar por medio de una sentencia judicial.
En el caso de los menores de 16 años y previa autorización de los padres o tutores y del organismo competente, se les permite participar en espectáculos públicos siempre y cuando su intervención no suponga un peligro para su integridad física y psicológica.Por su parte, los menores de 18 años no podrán trabajar en horario nocturno (cuando al menos tres horas de la jornada de trabajo se desarrollen entre las diez de la noche y las seis de la mañana), realizar horas extraordinarias ni tampoco prestar servicios en puestos de trabajo declarados insalubres, penosos o nocivos que puedan afectar de forma directa o indirecta a su desarrollo.

¿Cómo debe ser un contrato laboral?

En principio, los contratos de trabajo pueden celebrarse tanto por escrito como de forma oral, entendiéndose que habrá contrato de trabajo cuando exista un acuerdo entre trabajador y empresario por el que se presten unos servicios bajo la dirección y organización de éste a cambio de una retribución económica.
Sin embargo, los contratos de trabajo que se detallan a continuación deberán constar siempre por escrito y en el modelo oficial.

http://www.ipyme.org/IPYME/es-ES/EmprendedoresCreacionEmpresas/ContratacionLaboral/TipoContrato/

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